“Sírvete del don sublime de la palabra, signo exterior de tu dominio sobre la naturaleza, para salir al paso de las necesidades del prójimo y para encender en todos los corazones el fuego sagrado de la virtud” (Regla al uso de las Logias Rectificadas, Artículo VI-I)

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martes, 15 de junio de 2010

¿Tenemos un compromiso como francmasones y como cristianos de incidir en la realidad?



Introducción


Es inherente al hombre que ama la JUSTICIA y practica la Beneficencia, el querer compartir su amor con el Eterno con todos los otros hombres, porque sabe a ciencia cierta que todos y cada uno de ellos son hijos del mismo Padre. Y es tendencia negra de esta tesitura el creer que la verdad a la que ha llegado debe ser vista por todos los demás. Y bien creo que visto desde la razón debería ser así, pero darse cuenta que la razón humana no sólo es incompleta sino también parcial y petulante, es ya un avance al alcance de unos pocos.

Cuando uno siente que está por encima de otros o más avanzado que ellos, o que forma parte de una élite que conoce la verdad y tiene la obligación de salvar a los demás, no tiene más que ponerse frente a un espejo y darse cuenta quien es realmente. No creo que la imagen que vea sea la de un Santo, o la de un iluminado, o la alguien que está libre del pecado. Un gran avance sería ver en el espejo a alguien que tiene una viga metida en el ojo y esto le sirviera para ir al "médico" para que se la sacara. Luego claro tendría que aceptar que el cirujano realice la operación con sus ojos conteniendo una viga igual que la nuestra...

Retomemos la cuestión: 


Diálogo


A - ¿Tenemos un compromiso como francmasones y como cristianos de incidir en la realidad?

B - Me atrevería a decir: Por supuesto.

A - ¿Pero como que por supuesto?

B - Pues sí. Por supuesto. Como francmasones y como cristianos somos una realidad y la realidad debe incidir en ella misma para existir. ¿Zanjado el tema?

A - Pues no, oiga, pues no. Pero mire ud., ¿no habíamos quedado en que yo tenía un viga en el ojo y no era capaz de ver con claridad?

B - Si amigo, así es, pero también se ha comprometido Ud. con la realidad, y la realidad es que es ud. un masón cristiano.

A - Pues cada vez lo entiendo menos, ¿qué es lo que debo hacer?

B - Ahora sí que hemos formulado una pregunta clave: ¿Cómo debemos incidir en la realidad?

A - He oído decir en las Logias:

"Si damos por sentado que la filosofía masónica que emana del RER, no se apoya pues en el conocimiento científico sino mas bien en una certidumbre de gran ambición, no sometida a los delirios de la razón, y no por ello menos categórica, que es la fe teológica, ésta, nos presenta un estado espiritual en el que el misterio nos habla,  en una imagen del mundo  muy diversa de la que ofrece la propia ciencia. Sabemos que el hombre es finito e imperfectible por naturaleza, es decir se encuentra en permanente desbordamiento de si mismo, pero sin embargo puede vivir, siempre que su existencia esté dirigida por el G:.A:.D:.U:..

Un hombre que así avanza por este camino iniciático, alcanza niveles de conciencia, superiores a los de la razón misma con lo que cada vez más se abre más al misterio. Busca por tanto una modificación como sujeto, una conversión del ser humano por la vía de la meditación (camino de verdad que personifica Cristo) y la maduración espiritual.

La voz iniciática así entendida se perfila entonces como modelo esotérico y en tal virtud, no puede estar destinado a todos, pero sí a quien a visto la luz e intuye cosas mejores. 

En tanto Francmasones y cristianos, ambas partes por igual, sí que nos viene dada una tarea, la de colmar al corazón del hombre de esa paz luminosa, sublime realización ésta, que en cuanto miembro que se es de una sociedad regularmente constituida,  permite relanzar al hombre y con él al ente social, al camino de una nueva transformación.

Acontecimientos tristes de estos últimos siglos, nada más nos muestran el fracaso de toda autoridad reinante, un desasosiego, consecuencia de ese destructor vacío de pensamiento y claro concepto violento del hacer político del hombre. Como francmasones cristianos la plancha de oriente nos invita a tomar una posición crítica frente a esta agresión que colma al hombre.

La vida contemporánea no puede seguir sosteniéndose en una moral de mercaderes, un culto desmesurado  al progreso y, una sofisticación sin límites de la tecnociencia, ésta, capaz de borrar todo vestigio de civilización y de vida sobre la faz de la tierra."

B - A esta cita responderé con otra cita de Juan Bautista extraída de Jn 3,27: 

"-El hombre solo puede tener lo que Dios le haya dado."

A - No comprendo que relación tiene.

B - Pues os la daré. Los francmasones, como amantes de la JUSTICIA, queremos que esta llegue a todos los hombres, pero cómo espíritus limitados por la materia no vemos más allá de nuestros ojos y seguimos queriendo construir, eso sí a la Gloria del GADU, pensando que  nuestro Templo debe ser el único lugar habitado por el Espíritu de Dios. Nos olvidamos a veces que la LUZ no puede ser contenida por las tinieblas (quiero decir la materia) y que su expansión es perfecta y abarca toda la creación. Es por esto que toda pretensión de querer incidir en una dirección, causa la descompensación en las direcciones opuestas y por tanto no es perfecta. Pero como toda afirmación, contiene la excepción: Hay una dirección en la que se puede incidir, sin descompensar las otras: el centro. Pues este se expande hacia todas las demás. Dios nos a dado a todos ese centro. Cada hombre es figuradamente el centro del Universo, el centro del mundo y es susceptible de ser el cetro de DIOS. Cada vez que vemos "la pajita del ojo" de la sociedad o nos postulamos a favor o en contra, vamos en dirección equivocada. Olvidamos a menudo que es lo que Dios nos a dado y nos apropiamos de lo que no es nuestro. Pero eso es del todo normal: tenemos una enorme viga metida en el ojo. Nuestro trabajo y el motivo de nuestra pertenencia a la sociedad masónica, no es más que la voluntad de unos tuertos de ayudarse unos a otros a ver mejor, adaptando un método de trabajo perfeccionado con el trascurso de los tiempos por hermanos iniciados en estás nobles ciencias.

A - Sigo sin ver la relación

B - Pues entonces decidme, por ejemplo: ¿cómo casa el fracaso de la autoridad reinante, citado en el texto anterior, con el Articulo Tercero de la Regla Masónica para el uso de las Logias Rectificadas? ¿Y la visión catastrofista del mundo contemporáneo de mercaderes, con el Soberano Arbitrio del Creador y la Divina Providencia que es quien determina los acontecimientos que suceden? ¿y, aún más, donde está aquel hombre que ha visto la Luz en todo su esplendor?,¿Y, no es una gran petulancia el creer que los hombre podemos colmar el corazón de otros hombres con esa paz luminosa, que nosotros aún no poseemos y que no poseeremos si no es por voluntad de Dios?

A - Pero entonces, ¿qué es lo que debemos hacer?

B - Nuestro método nos da las herramientas. Seamos humildes, estudiemos nuestros rituales, comprendamos nuestras Reglas (frecuentemente descuidadas) y oremos al Señor, con nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones, con todo lo que ello significa (ver Regla masónica Rectificada). Dejemos los Juicios al Juez de los Reyes. Será entonces, si somos considerados dignos de ello, que su espíritu vendrá a nosotros y tomará posesión de su Cetro en nuestro centro. Y mientras esto suceda, démosle continuidad a la transmisión de las ayudas que poseemos, para que poco a poco todos los universos humanos en expansión puedan llegar a fundirse unos con otros, formando un sólo Universo a imagen de aquella ciudad que desciende de los cielos, y en la que el Unico gobernante será el Cordero sacrificado por nosotros.

A - Que así sea y que Dios me ayude.

B - Amén


Anònimo

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