“Sírvete del don sublime de la palabra, signo exterior de tu dominio sobre la naturaleza, para salir al paso de las necesidades del prójimo y para encender en todos los corazones el fuego sagrado de la virtud” (Regla al uso de las Logias Rectificadas, Artículo VI-I)

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sábado, 21 de abril de 2012

MARTINES DE PASQUALLY, por Jean-Marc Vivenza

Jean-Marc Vivenza 
Conviene recordar -mientras la investigación histórica actualiza desde hace unos años los aspectos problemáticos, o incluso turbios y cuestionables de su personalidad- que toda la doctrina Martinista tiene su fuente en Martines de Pasqually (1710-1774), puesto que él es, bajo todos los aspectos, el innegable padre fundador, el primer profeta, el sorprendente inspirador esclarecido, el anunciador excepcional y el extraordinario revelador.

Taumaturgo, hombre de Dios, teúrgo, sus conocimientos son la base de los escritos y del pensamiento de Luis-Claude de Saint-Martin (1743-1803), aunque más tarde el Filósofo Desconocido, debido a su propio camino espiritual y a su sensibilidad personal que le alejaron de las prácticas teúrgicas las criticó vigorosamente debido, a su modo de ver, a su inutilidad y a los peligros que las acompañaban -sin infravalorar la importancia del descubrimiento de la obra de Jacob Boehme (1575-1624)-, haciendo valer sus propias concepciones que se distinguen por un planteamiento esencialmente interior y orante.

Las tesis de Martines, aunque profundamente cristianizadas y purificadas de sus errores teológicos en las lecciones de Lyon (1774-1776), iluminan y operan sutilmente el desarrollo de un conocimiento superior, ejerciendo también una creciente influencia en los medios dispuestos a recibir nuevas luces en materia de iniciación, e inspirarán fehaciente y directamente la edificación doctrinal del sistema masónico conocido bajo el nombre de RÉGIMEN ESCOCÉS & RECTIFICADO, que formalizó Jean-Baptiste Willermoz (1730-1824) en el Convento de las Galias en 1778, y en el Convento de Wilhelmsbad en 1782.

Por todo ello, Martines de Pasqually, maestro paradójico si ligamos, a través de las asperezas, los puntos delicados y elementos discutibles de su existencia, merece sin embargo un infinito respeto y un sincero reconocimiento por nuestra parte, lo cual es, a los ojos de la Historia, de justicia espiritual y legítima verdad.

Enlace: Facebook Jean-Marc Vivanza

1 comentario:

  1. Lo grave es que toda esta Verdad cae en saco roto y que nada queda ya de iniciático y cristiano en Occidente, salvo Martinez de Pasqually. Los válidos se van hacia el sufismo o el Taoismo. ¿Cuándo se darán cuenta y leeran a Eckhart, de Cusa o Boehme?
    Que Dios todo poderoso guarde nuestros designios y nos muestre el camino.
    Juan de Morga.

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