“Sírvete del don sublime de la palabra, signo exterior de tu dominio sobre la naturaleza, para salir al paso de las necesidades del prójimo y para encender en todos los corazones el fuego sagrado de la virtud” (Regla al uso de las Logias Rectificadas, Artículo VI-I)

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martes, 13 de noviembre de 2012

El SECRETO MASÓNICO


(Extraído del Prólogo del libro El Esoterismo del Grado de Maestro Escocés de San Andrés en el Rito Escocés Rectificado de Roland BERMAS)

¿Porqué hacer aquí lo que algunos llamarían una revelación?. En primer lugar, es bien cierto que sólo leerán estas líneas aquellos que ya tengan una clara motivación para dedicarle su tiempo. Después, está escrito: "Nada hay encubierto que no haya de revelarse, ni nada oculto que no haya de ser conocido." (Lc 12,2 y 8, 17; Mt 10,26; Mc 4,22), incluso si como lo precisan los versículos citados anteriormente, ello no se dirige necesariamente a todos. Por añadidura, lo escrito es una cosa y lo vivido otra. Lo que es intelectualmente comprendido no es necesariamente vitalmente conocido. Es lo que conviene entender sobre la naturaleza del secreto masónico ya que, en realidad, es al conocimiento del corazón a quien se dirige y saber lo que es la letra de una cosa no es conocerla. Hay una diferencia de naturaleza esencial entre saber y conocer.
Numerosos autores se han dedicado a intentar definir la naturaleza del secreto masónico y la razón de la imposibilidad de su revelación. Por nuestra parte nos contentaremos con recordar la naturaleza de este secreto, mediante tres breves citas tomadas de dos personajes totalmente diferentes. La imposibilidad será entonces evidente. Primeramente citaremos a René Guenon. Guenon es muy claro al respecto y vuelve sobre ello en numerosas ocasiones. Por ejemplo: "El secreto iniciático es tal que no puede serlo, puesto que consiste exclusivamente en lo inexpresable, lo cual, como consecuencia es necesariamente también incomunicable." 1
"La prohibición de revelar la enseñanza sagrada simboliza la imposibilidad de expresar mediante palabras el verdadero misterio, del que ésta enseñanza, no es mas que la vestimenta por así decirlo, el manifestante y el velador todo junto".2
A continuación citaremos a Casanova, un hombre del que muchos se sorprenderán al descubrir su calidad masónica. Es en realidad un personaje muy distante de la imagen ofrecida de él por la imaginería popular. Escribió así en sus memorias3: "Aquellos que deciden hacerse recibir masones sólo por conseguir saber el secreto no pueden si no equivocarse, ya que se puede llegar a vivir cincuenta años como Maestro Masón sin jamás lograr traspasar el secreto de esta Cofradía. El secreto de la Francmasonería es inviolable por su propia naturaleza, puesto que el Maestro que lo sabe, lo sabe por haberlo adivinado por sí mismo. No lo ha aprendido de nadie, lo ha descubierto a fuerza de ir a la Logia, de observar, de razonar, de deducir."
Así pues, este secreto no se tiene en absoluto en la apariencia de las cosas, de los símbolos y los emblemas puestos en práctica en el transcurso de las ceremonias. No tienen por otra parte verdadero sentido sino cuando se convierten en signos para aquel que los interpela, cuando toman vida en uno y cuando uno pasa, por ello, de lo virtual a lo real. Es ahí, en esta vivencia, necesaria para ser otra cosa que una simple ilusión, cuando se transfiere una influencia espiritual, y donde reside efectivamente el secreto. Creerse investido porque uno conoce las formas exteriores lo lleva a situarse en el parecer, henchido de una bocanada de orgullo, y no en el ser y así estar completamente pasado al lado de la realidad de la Iniciación.
En fin, para concluir este debate un tanto estéril sobre el secreto y su naturaleza, dejemos una vez más la palabra a René Guenon: "En el fondo, el verdadero secreto, y por otra parte el único que no puede jamás ser traicionado de ninguna manera, reside únicamente en lo inexpresable, que és por ello mismo incomunicable, y hay necesariamente una parte de inexpresable en toda verdad de orden trascendente; es en esto que reside esencialmente en realidad, el significado profundo del secreto iniciático"4. La realidad de este secreto, por utilizar este término, es el carácter inefable de las transformaciones que deberán cumplirse en el corazón del iniciado cuando, haciendo abstracción de las formas exteriores, contemple la realidad suprasensible de la Divinidad: el Gran Arquitecto del Universo (G.A.D.U.).
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1 Apreciaciones sobre la Iniciación, Capít. 13, pág. 89, CS Ediciones-Buenos Aires.
2 Idem. Capit. 17 pág. 127. Ver también capit. 31, pág. 205.
3 Mémoires, Edit. Pléiade, Tomo I, pág. 627.
4 René Guenon, El reino de la cantidad y el signo de los tiempos. Págs. 88-89, Edic. Paidós.

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