“Sírvete del don sublime de la palabra, signo exterior de tu dominio sobre la naturaleza, para salir al paso de las necesidades del prójimo y para encender en todos los corazones el fuego sagrado de la virtud” (Regla al uso de las Logias Rectificadas, Artículo VI-I)

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viernes, 13 de abril de 2012

Algunas reflexiones en relación a la evolución del pensamiento católico que se reflejan en el RER


   Permitidme compartir algunas impresiones de interés en referencia a un movimiento teológico actual dentro de la Iglesia Católica que tiene como resultado un acercamiento grato a los principios doctrinales de nuestra Orden. 

   Este movimiento trata de acercar el símbolo de los Apóstoles, profesión de fe de todo cristiano, a los paradigmas de nuestro tiempo, de tal forma que pueda ser reinterpretado atendiendo a la realidad que conocemos hoy en día sin por ello perder en absoluto la esencia de su contenido. 

   En este sentido, me llama la atención que lo que se enseña en nuestro rito (RER) referente a la resurrección gloriosa a la que todos aspiramos, gracias a que previamente Cristo nos la puso de manifiesto (él es el modelo), es hoy una cuestión de candente actualidad teológica. 

   Se observan dos corrientes claramente opuestas: una que tiende a la renovación exegética de una teología ya trasnochada y anclada en paradigmas ya superados propios de antiguas creencias judías, más míticas que empíricas, dentro de la cual podemos situar al teólogo español Andrés Torres Queiruga (ver su obra: “Repensar la Resurrección”), o al famoso teólogo suizo Hans Küng (leer atentamente su obra Credo, Ed. Trotta, Madrid 2010), entre otros muchos; y otra que pretende seguir justificando los fundamentos teológicos más radicales y fundamentalistas defendida principalmente por el teólogo Hans Urs von Balthasar con el apoyo del actual Papa Benedicto XVI. En este último caso estarían los que persisten en la resurrección de la carne (de los cadáveres) y cosas por el estilo. 

   Todo parece indicar que la instrucción que provee la Iniciación masónica rectificada es clara en sus fundamentos, y que estos fundamentos constituyen los pilares de la fe de nuestro tiempo, como lo prueba la evolución de la exégesis teológica que no parte, evidentemente, de la doctrina rectificada.

   Esto ha tenido cierta incidencia en la Orden Rectificada. Algunos HH. se están anclando al lado de la teología más radical contraria a los principios doctrinales de nuestro Régimen Rectificado, llegando incluso a un intento de cambiar los fundamentos doctrinales que constituyen la identidad de la Orden. Sin embargo, los que nos mantenemos fieles a ellos, podemos contemplar gratamente cómo el soplo del Espíritu Santo expande su luz más allá del recinto que durante muchos siglos la ha transmitido protegida de la ignorancia y del fanatismo de los hombres ciegos por el orgullo y la soberbia que siempre acompaña a los poderosos de este mundo.

   Desgraciadamente, acompañando a esta corriente que solo transmite letra muerta, se ha adoptado la estrategia de relacionar toda orden iniciática de occidente, masónica o no, con reminiscencias de herejías gnósticas de los primeros siglos, de tal forma que toda iniciación al margen de la Iglesia pueda ser condenable y condenada (he aquí la explicación del actual ensalzamiento de la figura de Ireneo de Lyon por parte de la Iglesia Católica). Y en este sentido, el Rectificado está incluido en el paquete (por si alguien no lo ve claro). No podemos esperar, en estos tiempos de fanatismo y radicalización en todos los sentidos, que haya un acercamiento con la Iglesia Católica, esto no será posible. Otra cosa es que haya católicos, como así lo vienen mostrando algunos teólogos desde hace más de 60 años, que quieran sacar a la luz la verdadera esencia de la espiritualidad cristiana.

   A pesar de lo que diga la curia romana, muchos cristianos vivimos el cristianismo en su verdadera dimensión espiritual, que es atemporal, y al margen de infantilismos trasnochados arraigados en cosmologías o paradigmas que ya no tienen sentido (en tiempos de Cristo existía una cosmovisión de «tres pisos», con el cielo arriba, el infierno abajo y la tierra en el medio como campo de combate entre los poderes celestiales y demoníacos).

   El RER se caracteriza por su profundidad y clarividencia en su modelo de iniciación cristiana, que no es otro que el modelo que Cristo presentó al mundo para su iluminación y guía, modelo a través del cual Cristo se nos revela continuamente en lo más profundo del corazón.


Eques a Sacro Corde

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Bibliografía: Repensar la resurrección, Andrés Torres Queiruga, Editorial Trotta, 2005. La resurrección de Jesús, Gerd Lüdemann y Alf Özen, Editorial Trotta, 2001. El origen de la fe en la resurrección de Jesús, Ulrich B. Müller, Ed. Verbo Divino, 1998. Jesús, aproximación histórica, J.A. Pagola, Editorial PPC, 2008. Jesús, historia de un viviente, Edward Schillebeeckx, Ed. Cristiandad, 1983. El Credo, símbolo de los apóstoles, Hans Küng, Ed. Trotta. Y otros muchos ensayos.....

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Enlaces de interés:
http://dl.dropbox.com/u/40759529/Repensar_la_resurreccion_Andres_TQ.pdf
http://dl.dropbox.com/u/40759529/RESUCITADO_POR_DIOS-JA_Pagola.pdf
http://dl.dropbox.com/u/40759529/El_cardenal_Ravasi.pdf

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