“Sírvete del don sublime de la palabra, signo exterior de tu dominio sobre la naturaleza, para salir al paso de las necesidades del prójimo y para encender en todos los corazones el fuego sagrado de la virtud” (Regla al uso de las Logias Rectificadas, Artículo VI-I)

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lunes, 28 de mayo de 2012

EL RÉGIMEN ESCOCÉS RECTIFICADO Y LA DOCTRINA DE LA MATERIA


"¿A que hace alusión este mausoleo con sus inscripciones?
A la inmortalidad del Alma, a los principios
elementales y a la disolución de la materia."
JB Willermoz 
Ritual del Tercer Grado  
Régimen Escocés Rectificado.
Aclaraciones a propósito de la distinción entre el “orden de la carne” y el “orden del espíritu”.

El pasado día 26 de mayo, Jean-Marc Vivenza, actual Portavoz del Gran Priorato de las Galias, publicó en su blog un excelente trabajo con el título que usamos para esta anotación. En él pone de manifiesto la postura doctrinal del Régimen Escocés Rectificado en relación a la materia y a la resurrección de los cuerpos gloriosos, que no solo no tiene que ver nada, sino que es totalmente opuesta a una supuesta resurrección de la carne. Este tema se ha tratado ya ampliamente en diversos artículos publicados en los Boletines Informativos del GEIMME, la mayoría doctrinales y en algún caso incluso teológico: 
   
  • Sobre algunas cuestiones claves de la iniciación masónica en el Régimen Escocés & Rectificado, por Diego Cerrato, Boletín Informativo nº 26, sept. 2010.
  • La concepción de la materia en Martinez de Pasqually y en el Régimen Escocés & Rectificado, por Edmond Mazet, Boletines Informativos nº 29, 30 y 31, Jun., Sept. y Dic. de 2011 respectivamente. 
  • La resurrección de Cristo, por Hans Küng, Boletín Informativo nº 29, jun. de 2011.

Pues bien, Jean-Marc Vivenza, con la sabiduría que le caracteriza en sus desarrollos, fundamenta minuciosamente la doctrina recogida por Willermoz en los rituales y textos doctrinales de la Orden Rectificada pasando por un análisis de su origen iniciático en el Tratado de Martinez de Pasqually, contrastando dicha doctrina con la exégesis evangélica y las enseñanzas de numerosos Padres de la Iglesia (Gregorio el Taumaturgo, Eusebio de Cesárea, San Jerónimo, Evagrio el Póntico, Gregorio de Niza, Máximo el Confesor, Orígenes, Clemente de Alejandría, San Agustín, etc.), al igual que algunos filósofos neoplatónicos (Jámblico, Porfirio, Plotino, Damascius) incluyendo al mismo Platón.

Sus conclusiones son claras y no dejan lugar a error, al igual que lo son los textos doctrinales y rituales de la Orden Rectificada: la resurrección que señala la iniciación cristiana es una resurrección en cuerpo glorioso, espiritual e incorruptible, siguiendo el modelo de la resurrección gloriosa de Cristo. La carne está llamada a desaparecer, como el resto del mundo material, pues “Ni la carne ni la sangre heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 15:50). Si el hombre sufrió una muerte espiritual cuando su caída, está llamado a resucitar espiritualmente para poder recuperar su estado glorioso, espiritual e inmortal, que es totalmente ajeno a su cuerpo carnal, corruptible y temporal (consecuencia punitiva de su pecado original).

La doctrina del RER es clara al respecto, y así lo manifiesta públicamente el garante y conservador de esta Tradición, el Gran Priorato de las Galias, a través de este hermoso y detallado trabajo de su Portavoz oficial, Jean-Marc Vivenza.

Ahora bien, la importancia de este trabajo no es solo doctrinal, va mucho más allá para los masones Rectificados de España que han tenido que sufrir la traición (a la Tradición y a la Orden) que el Gran Maestro del extinto GPDH, ha cometido contra los principios doctrinales que supuestamente debería representar. Hasta tal punto es así, que el pasado mes de septiembre de 2011 hizo aprobar una Constitución y Reglamentos Generales de la Orden para el GPDH incluyendo en la página 7 una Profesión de Fe Cristiana que incluye en su punto 6 una creencia firme en la “resurrección de la carne”. Esto es, dicho señor obliga a los miembros del GPDH a creer lo contrario de lo que enseña y proclama la Iniciación Rectificada en sus rituales, y más concretamente contrario a la Profesión de Fe los CBCS donde se habla expresamente de la “resurrección gloriosa de Cristo”, Profesión de Fe que él mismo tuvo que asumir como Caballero. Es evidente que ha traicionado el depósito doctrinal de la Orden, y ha obligado a los pocos que le siguen a traicionarlo igualmente al asumir esta nueva “Profesión de Fe” que ha incluido en estos Estatutos y que es de su autoría, exclusivamente responsabilidad suya y totalmente ajena al Gran Priorato de las Galias.

Aquellos que le siguieron para intentar usurpar una legitimidad administrativa, no dudaron en traicionar la legitimidad espiritual de la Iniciación Cristiana, y por ello hoy, tras haberse hecho pública la reafirmación de los principios doctrinales de la Orden en este aspecto tan fundamental por el Gran Priorato de las Galias a través de su Portavoz, Jean-Marc Vivenza, deberían estar avergonzados de haber hecho tanto daño a la Orden Rectificada en España, de haber sembrado la confusión y la discordia entre los Hermanos, de haber intentado tapar con la ignorancia de sectores radicales y fundamentalistas católicos la verdadera luz que supuestamente debería servir para entender y comprender aquellas verdades que solo pueden ser desveladas a través de la verdadera Iniciación, aquella que perdura a lo largo de la historia desde la noche de los tiempos, como recordaba Josep de Maistre en sus Memorias al duque de Brumswick.

Por culpa de la arrogancia y la soberbia de este personaje que actualmente se considera Gran Maestro del GPDH, después de que una gran mayoría de CBCS no quisieron reconocerle como tal y tuvieron que marcharse por su conducta manipuladora y perjura, y que se autoproclama como única persona que conoce de verdad el RER en España, la Orden está dividida, fragmentada, debilitada. Estos son los frutos por los cuales la historia juzgará al mayor impostor que ha tenido la Masonería Cristiana en nuestro país.

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