“Sírvete del don sublime de la palabra, signo exterior de tu dominio sobre la naturaleza, para salir al paso de las necesidades del prójimo y para encender en todos los corazones el fuego sagrado de la virtud” (Regla al uso de las Logias Rectificadas, Artículo VI-I)

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lunes, 10 de enero de 2011

Jean-Baptiste Willermoz (1730-1824)

Jean Baptiste Willermoz
Jean Baptiste Willermoz, nació en Lyón el 10 de julio de 1730 y murió en la misma ciudad el 29 de mayo de 1824. Fue un Masón de una envergadura excepcional, de aquellos que no se dan muchos en un siglo. Resulta innegable que ha sido una de las personalidades más eminentes y considerables de la historia de la Masonería – especialmente de la Masonería francesa, aunque no únicamente de ella – y que ejerció sobre su evolución, una influencia determinante. Verdadero padre fundador del Régimen Escocés Rectificado, fue el arquitecto en jefe de un edificio que todavía subsiste duraderamente, a pesar de haber sufrido sorprendentes vicisitudes de todo tipo. Durante largo tiempo, ha estado de moda adoptar a propósito de Willermoz, un tono denigrante y burlón, que podemos encontrar a porfía bajo la pluma de Paul Vulliaud, de Alice Joly, de René le Forestier, de Pierre Chevalier, etc... El primero en dar la vuelta a esta tendencia, fue Antoine Faivre, cuando en 1973, en su "El Esoterísmo en el Siglo XVIII", escribía: "Podemos decir de él que alcanzó un alto nivel de espiritualidad, y que su amplitud de miras era poco común. Se mostró dotado, tanto para la meditación como para la iluminación interior, al igual que para la organización o la administración. La Revolución, por poco resulta fatal para su obra, pero se le ha considerado siempre como uno de los más grandes personajes de la historia masónica." (pág. 176). Desde entonces, y en particular con la salida a la luz de numerosos documentos y archivos, la grandeza del personaje, se ha ido imponiendo día a día.

Proveniente de una antigua familia burguesa de Saint-Claude, cerca de París (cuyo patronímico se ortografiaba Vuillermoz), y que, según documentos aportados por la propia familia, eran de origen español, su padre se instaló en Lyon como comerciante mercero. Jean-Baptiste, el mayor entre doce hermanos de ambos sexos, fue muy pronto proyectado a la vida activa. A la edad de 14 años, entraba como aprendiz al servicio de un comerciante de sederías, y a los 24 montaba su propia empresa de manufactura. Poco antes de Wilhelmsbad, una nota lo describe como "fabricante de tejidos de seda y plata y comisionista en sederías." En 1782, vendió su establecimiento, conservando no obstante intereses en el negocio de mercería de su hermano Antoine y de su cuñado Pierre Provensal, marido de su hermana mayor Claudine.

A pesar de consagrar a la Francmasonería lo esencial de su larga vida, se comprometió activamente en la vida de su ciudad, conforme al espíritu de las reglas que él mismo había dictado para los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa; es decir, poniendo sus facultades de organizador y administrador al servicio de la religión y la beneficencia en su más amplio término. En esta línea, fue sucesiva o simultáneamente, administrador del hospital (durante el peligroso período del Terror, en 1793), luego lo fue de los hospicios civiles de Lyon, miembro del consejo parroquial de San Policarpo; como consejero general del departamento del Rhôn, se ocupó de la instrucción primaria, acabando por ser un agricultor apasionado... Willermoz lo fue todo, salvo un Masón de salón.

Sin embargo, es por su obra masónica que ha pasado a la posteridad. Iniciado en 1750, a la edad de 20 años en una logia cuyo nombre se ignora, franqueo muy rápidamente todos los escalones. Elegido Venerable a penas dos años más tarde, en 1752, siente la necesidad de poner orden en una situación "marcada por abusos a los que cada vez se les daba mayor crédito", contribuyó a formar, en 1760, la Gran Logia de los Maestros Regulares de Lyon, reconocida en 1761 por la Gran Logia de Francia. Después de haber sido su Presidente entre 1762-63, obtiene poder ser "Guarda de sellos y archivos", función que debería ser de su preferencia, pues la ocuparía en todos, o casi todos los organismos a los que perteneció, y que le permitía sacar partido de la correspondencia de negocios que mantenía con Europa entera, pudiéndose librar de este modo a una de sus actividades favoritas: recoger, estudiar y comparar los rituales de todos los grados posibles. Y ello, no por gusto de coleccionista, sino por razones mucho más profundas, las cuales expondrá en una carta de noviembre de 1772 al barón de Hund, fundador de la Estricta Observancia: "Desde mi primera admisión en la Orden, he estado siempre convencido que ésta encerraba el conocimiento de un fin posible y capaz de satisfacer la honestidad humana. De acuerdo a ésta idea, he trabajado sin descanso por descubrirlo. Un estudio continuado de más de veinte años, una correspondencia particular y muy extensa con hermanos instruidos de Francia y fuera de ella, la custodia de los archivos de la Orden en Lyon, confiada a mi cuidado, me han procurado buena cantidad de medios para mis propósitos...". A efectos del estudio de los "altos grados" de los que iba teniendo conocimiento, constituyó una suerte de "laboratorio", un capítulo reservado a una "pequeña sociedad": el capítulo de los Caballeros del Águila Negra, del que confió la presidencia a su hermano Pierre-Jacques.

El objeto de sus investigaciones, es decir, el verdadero fin de la Francmasonería, le fue revelado cuando fue admitido, en marzo de 1767, por Martines de Pasqually en persona, en su Orden de los Caballeros Masones Elegidos Coens del Universo. En otra carta, igualmente de 1772, a otro dignatario de la Estricta Observancia, el barón Landsperg, Willermoz se explica con discreción pero con nitidez: "Ciertas felices circunstancias, me procuraron la ocasión durante mis viajes, de ser admitido en una sociedad, bien estructurada y no muy numerosa, cuyo objetivo me sedujo, ya que me fue presentado fuera de las reglas ordinarias. Desde entonces, todos los sistemas restantes que yo conocía (pues no puedo juzgar los que no conozco) me parecieron fútiles y repulsivos. Es el único en que he encontrado esa paz interior del alma, la mayor ventaja de la humanidad, relativa a su ser y a su principio." De hecho, convencido de haber descubierto la verdad de la Masonería, Willermoz no la dejará jamás y, en despecho de las apariencias y a lo que se haya pretendido, permanecerá fiel a su iniciador Martines, a su doctrina y a su Orden.

Después de haber sido recibido, como bien acaba de decir, en el curso de una ceremonia plena de emoción (ceremonia que Willermoz relataría en 1781 a Charles de Hesse), el Gran Soberano, que había descubierto sus capacidades, lo nombra poco después "Inspector General del Oriente de Lyon y Gran Maestro del Gran Templo de Francia". En mayo de 1768, el Sustituto Universal de la Orden de los Elegidos Coens, Bacon de la Chevalerie lo ordena Rosacruz, pero como fuere que esta ordenación se llevó a cabo sin la autorización de Martines, éste planteó dudas sobre su perfecta regularidad, por lo cual, decidió confirmarla dos años más tarde, en 1730, por la "vía simpática", es decir, a distancia, método frecuentemente utilizado para las operaciones de los Elegidos Coens, especialmente durante los trabajos del equinocio.

Silueta de Jean Baptiste Willermoz
Willermoz se tomó muy en serio las funciones que le habían sido conferidas y, meticuloso como era, fue entre los discípulos de Martines el que más le presionó por obtener los rituales, instrucciones y otros documentos necesarios a los Coens para poder trabajar. A este respecto, su correspondencia con Saint-Martin, a la sazón secretario de Martines, es de lo más interesante, incluyendo las notas establecidas por Willermoz para la práctica de los rituales Coens. En contra de la regla que él mismo se había impuesto para los otros sistemas – incluyendo el suyo, el Régimen Escocés Rectificado – conservó la dirección del Templo de Lyon, manteniéndolo en actividad desde poco después de la disgregación de la Orden de los Elegidos Coens, hasta los primeros desórdenes de la Revolución. Prueba del respeto reverencial que Willermoz otorgaba a la obra de su maestro, es que nunca aportó el más mínimo cambio a la Orden de los Elegidos Coens, que dejó completamente al margen de su gran empresa de reforma – de rectificación – de la Masonería. En fin, en lo que concierne al hombre, en despecho de los tira y afloja o diferencias recíprocas, inevitables por otra parte en personas de naturaleza y carácter tan característicos y contrastados, le tuvo siempre la mayor de las consideraciones en tanto que maestro iniciador, escribiendo en este sentido, en 1821, en su ya extrema vejez: "...éste hombre extraordinario como no he conocido otro igual."

Y es que Willermoz había hecho suya de entrada, y para siempre, la doctrina de la reintegración, doctrina que desde entonces estimó que debía ser, y debía serlo para siempre, la base de la Masonería primitiva y auténtica. Si acaso esta doctrina era ausente de tal o cual sistema masónico, ello era la señal inequívoca que éste era de naturaleza "fútil o repulsivo" o incluso "apócrifo", decía, tomando prestado el término y la idea de Martines.

El descubrimiento de la doctrina de Martines, no disuadió en absoluto a Willermoz de continuar sus investigaciones sobre todos los sistemas masónicos que caían en su mano, y de solicitar también a sus numerosos corresponsales, a menudo príncipes, como era el caso de Charles de Hesse, el intercambio de "luces" sobre los mismos. Pero, se ha confundido completamente el sentido de estas investigaciones, que se han presentado como una búsqueda incesante y siempre inacabada e la verdad. Nada más erróneo. Ésta verdad, Willermoz estaba convencido de haberla recibido, y ella le satisfacía por entero. Si continuaba buscándola más allá de la Orden de Martines, era absolutamente en otro sentido: su intención era reunir en un solo manojo todos los sistemas masónicos auténticos, auténticos por que por hipótesis, comportaban la misma doctrina, o mejor aún, retomando una imagen que Willermoz utilizaba a menudo, por reunir las ramas salidas de un mismo tronco. Esta "reunión general de todos los ritos y sistemas masónicos" era una idea que perseguía desde hacía largo tiempo, y que expuso públicamente ante el Convento de Wilhelmsbad, idea que encuentra eco en la titulación oficial de las Logias del Régimen Escocés Rectificado, que no es otro que: "Logias Reunidas y Rectificadas".

Es en este sentido y no en otro, como hay que interpretar su adhesión y la de los grupos de los que era su principal inspirador, en Estrasburgo y en Lyon, y en la Estricta Observancia, dicha también Masonería reformada o rectificada de Dresde. No obstante, esta adhesión con la Estricta Observancia alemana se hizo sobe la base de un completo equívoco: cuando el barón de Weiler, emisario de Charles de Hund, hablaba de "restablecer la Orden a su primer estado", éste entendía por ello el restablecimiento de la Orden del Temple abolida en 1313, mientras que Willermoz sobrentendía en sus palabras, el retorno a la Masonería primitiva tal como Martines enseñaba. Más adelante, Willermoz le confesaría a Charles de Hesse, haberse sentido "caer del nimbo" al encontrarse, para sorpresa suya: "ante un sistema (la Estricta Observancia) sin bases y sin pruebas" y con una "profunda ignorancia sobe las cosas esenciales". La prueba – si acaso hay necesidad de ella – del valor que Willermoz daba a la doctrina de Martines es que, después de la partida a Santo Domingo del Gran Soberano, e inesperadamente muerte, sintió la viva necesidad de organizar en su casa de Lyon, de enero de 1774 a octubre de 1776, unas "instrucciones" o "lecciones" de las que tanto Saint-Martin, como Hauterive o el mismo participaron, como instructores o como secretarios de sesión.

Sin embargo, como dice el dicho, no hay mal que por bien no venga. El perfecto conocimiento que Willermoz tenía del panorama masónico francés y europeo, le llevó rápidamente a la conclusión que el sistema de Martines era verdaderamente demasiado heterogéneo en relación a la Masonería de su tiempo para poderse implantar de manera duradera, y con mayor motivo para suplantar las otras. Ello obedecía, por el fondo, a la doctrina y, por la forma, al hecho que el sistema de Martines era en realidad una crypto-masonería, o si se nos permite decirlo, una "Masonería más allá de la Masonería". En cualquier caso, de acuerdo con Willermoz, la doctrina era la única verdadera, la única con capacidad para expresar la auténtica verdad de la Masonería.

Fue entonces, cuando tuvo la genial idea de constituir su propio sistema que transmitiría, a la vez por la enseñanza y por la iniciación, ésta verdad y que, por añadidura, protegería en su fuero interno la Orden de los Elegidos Coens. El resultado fue el Régimen Escocés Rectificado, que sería oficialmente sancionado, a nivel de Francia, por el Convento de las Galias, hecho en Lyon entre noviembre/diciembre de 1778, luego a nivel internacional, por el Convento de Wilhelmsbad, en Alemania, entre agosto/septiembre de 1782.

Éste Régimen esta dotado de una arquitectura concéntrica, compuesta por sucesivos círculos, que son en número de tres:
  1. La clase simbólica u Orden masónica, con sus cuatro grados de: Aprendiz, Compañero, Maestro y Maestro Escocés;
  2. La Orden Interior, la cual es caballeresca, con sus grados, o quizá mejor etapas, de Escudero Novicio – que es un período de prueba – y Caballero Bienhechor de la Ciudad Santa.
Estos dos primeros círculos, constituyen lo que Willermoz denomina las "clases ostensibles" del Régimen. Ellas contienen lo esencial de las formas exteriores o grados masónicos y caballerescos en vigor en Francia y Alemania (usos e lo que se llamará más tarde el Rito francés, grados "escoceses", Estricta Observancia), mediante las adaptaciones nada deleznables exigidas por la doctrina.
  1. Viene a continuación un tercer círculo, la "clase secreta" de la Profesión y Gran Profesión, capital innovación de Willermoz, en la que "los Hermanos de las clases inferiores que sean juzgados dignos son iniciados, después de las pruebas requeridas, en el conocimiento de los misterios de la antigua y primitiva Masonería y son reconocidos aptos para recibir la explicación y el desarrollo final de los emblemas, símbolos y alegorías masónicos" (Art. 1º de los Estatutos).
Estos tres círculos o clases, constituyen el Régimen Escocés Rectificado. Por tanto, engastado en su corazón, se encuentra un cuarto círculo, protegido bajo el velo del misterio, y que es el non plus ultra: la Orden de los Elegidos Coens. Pero no es posible ninguna confusión. Aunque situada en el centro del Régimen Rectificado, la Orden Coen no es el Régimen Rectificado; pasando del uno a la otra se cambia a un mundo distinto. En particular, Willermoz se apresuró a proscribir, en las clases del Régimen todo lo que pudiera aparentar el menor resquicio de prácticas teúrgicas, como por ejemplo la cábala o la alquímia, siendo estas prácticas exclusivas de la Orden Coen.

Lo que en contrapartida, tanto la Orden Coen como el Régimen Escocés Rectificado tienen en común, es la doctrina de la reintegración, esta "ciencia del hombre", tomando la expresión de Joseph de Maîstre, que la Masonería tiene por función enseñar y poner en práctica iniciáticamente. Su substancia iniciática, y por consecuencia, su ritual iniciático, están enteramente fundamentados sobre: 1) la caída del hombre de su estado glorioso original, y 2) su retorno, su reintegración, por medio de la iniciación a ese estado primitivo, iniciación, que para poderse operar, exige la intercesión y la acción del "Gran Reparador", que es el Cristo.

La doctrina de la reintegración, Willermoz la ha recibido de las enseñanzas de Martines. Pero la recibió también de la lectura de las enseñanzas de los Padres de la Iglesia. En efecto, lo que no es muy conocido, es que Willermoz tenía una sólida cultura religiosa; fue educado en los Jesuitas, y a pesar de su precoz actividad profesional, no dejó nunca de tratar de instruirse, lo que podía hacer con facilidad pues contaba con varios clérigos en su propia familia, por no hablar de su entorno masónico. Es así, que el fondo masónico de Lyon, conserva sus notas de lectura sobe los Padres de la Iglesia, en particular los Padres griegos (cuyas traducciones eran menos raras de lo que se cree comúnmente). Ahora bien, el tema de la caída y la reintegración es lo que los Padres han expresado, según san Irineo de Lyon, por el tema de la "imagen y semejanza". El hombre ha sido creado a imagen de Dios y según su semejanza; la caída le ha hecho perder la semejanza, pero la imagen, huella divina, permanece inalterable; queda pues readquirir o reconquistar la semejanza. Tal es el objeto y el fin de la iniciación: el retorno de la deformidad a la conformidad, del estado caído al estado anterior a la caída.

Todo el sistema elaborado por Willermoz, es decir, el Régimen Escocés Rectificado, está modelado, y sus formas adaptadas, para permitir a la iniciación operar de ésta manera.

Además, Willermoz, convencido que la inteligencia es un talento recibido de Dios – talento que según la parábola evangélica, el hombre tiene la obligación de hacer fructificar – dobla el proceso iniciático por un proceso pedagógico: redacta una serie de "instrucciones" que se suceden de grado en grado, a fin de exponer gradualmente y de manera cada vez más clara y completa, esta doctrina de la reintegración en todos sus aspectos, no ya solamente antropológicos, sino también cosmológicos y teosóficos. Estas instrucciones culminan en la Instrucción secreta a los Grandes Profesos, donde estalla su genio metafísico, como también por otra parte en las instrucciones de las "lecciones de Lyon" que son de su cosecha; ya que dá de la metafísica de Martines una presentación particularmente luminosa.

Las mismas cualidades: lógica, claridad, sentido de los matices, calidad de expresión, caracterizan el Preámbulo, verdadero discurso/programa que pronunció ante el Convento de Wilhelmsbad, el 29 de julio de 1782, a fin de presentar, a la vez el Régimen y su inspiración. Willermoz estaba verdaderamente dotado tanto para los conceptos y la escritura como para la organización; era con evidencia, un espíritu de primer orden.

Lo que sin embargo resulta importante remarcar con fuerza, es que Willermoz, nunca reconoció ser el verdadero autor de las instrucciones de las que era redactor, siempre creyó, al igual que afirmaba Martines, no hacer más que transmitir una muy antigua tradición, casi inmemorial. De hecho, tanto para uno como para el otro, ésta tradición, es decir, a la vez la doctrina, que es la ciencia del hombre, ciencia de la reintegración del hombre y la iniciación que va con ella, son el hecho de un único "Alto y Santo Orden", cuyo origen es tan antiguo como el mundo, y del que, tanto la Orden de los Elegidos Coens como el Régimen Escocés Rectificado, son simples manifestaciones temporales, de donde su harmonía de alguna manera preestablecida. Alto y Santo Orden, cuya función es la de restablecer el verdadero Templo, el templo del Hombre done reside el Espíritu, por y en Cristo – otra manera de describir la reintegración.


Cuando murió en 1824, a la venerable edad de 94 años, quizá Willermoz tuviera el sentimiento que su obra se extinguiría con él, o que ella, simplemente se había extinguido ya antes. Sabemos que no fue así, y que el Régimen Escocés Rectificado, en todas sus clases, retomó más tarde fuerza y vigor, sin hablar de la Orden de los Elegidos Coens que excedería el campo del presente estudio. Sin embargo, podemos ahora decir – lo que no era forzosamente cierto hace solamente cien años atrás – que la obra de Willermoz ha sido siempre y ahora más que nunca, de absoluta actualidad.


Jean-François VAR


Publicado en el Boletín Informativo nº 13 (2.007) del G.E.I.M.M.E. 

jueves, 30 de diciembre de 2010

PRÓLOGO DE SAN JUAN

Os recomiendo a todos la lectura de este texto que de forma tan brillante interpreta el prólogo del evangelio de San Juan

Felices Fiestas a tosdos y Prospero año nuevo


http://iesusnazarenusrexiudaeorum.blogspot.com/2010/12/reflexiones-dominicales-domingo-ii-de.html

martes, 28 de diciembre de 2010

PUBLICACIONES GEIMME - MARTINES DE PASQUALLY SU DOCTRINA Y SU OBRA

MARTINES DE PASQUALLY
SU DOCTRINA Y SU OBRA
Textos seleccionados y presentados por Diego Cerrato

Editorial Manakel – Colección Martinista
Tel. y Fax: 914729071 
 E-mail:  info@editorialdilema.com        
ISBN: 978-84-9827-221-5
360 páginas
PVP: 22 Euros 

   Martines de Pasqually (1710?-1774) fue y sigue siendo todo un enigma, a pesar de las indagaciones de historiadores como René Le Forestier (1858-1951), Gérad Van Rijnberk (1875-1953) o Robert Amadou (1924-2006). Este hombre misterioso se presentó en las Logias masónicas del sur de Francia hacia 1754, época en la que proliferaban todo tipo de altos grados masónicos en medio de una singular anarquía, dando a conocer así su misión: “Sólo soy un simple instrumento del  que Dios ha querido, indigno como soy, servirse, para recordar a los hombres, mis semejantes, su primer estado de masón, a fin de hacerles ver con certeza que ellos son realmente hombres-Dios, creados a imagen y semejanza de este ser todo-poderoso”. 

   Martines se dice depositario de una doctrina y de un sistema teúrgico con los que pretende restaurar la masonería de su época a la que consideraba como apócrifa y de una autenticidad dudosa. Esta misión se plasmaría en su obra que no es otra que la fundación de la Orden de los Caballeros Masones Élus Cohens del Universo, constituyendo una sociedad iniciática mística, estructurada según un sistema teosófico muy particular, pues la mística de Martines no es una mera especulación, sino que conduce a una práctica. Esta práctica se apoya en una magia divina, una teúrgia (del griego theos, Dios, y ergon, obra: la obra de Dios), que se propone conducir al hombre, por purificaciones sucesivas, a entrar en comunicación con el mundo de los espíritus. En primer lugar con el ángel personal del iniciado, su “compañero fiel”, después con los espíritus de los mundos superiores (“agentes intermediarios” o ángeles fieles a Dios), para conducirle finalmente a tener la experiencia de lo que él nombra misteriosamente como “la Cosa”, el Innombrable, procurando la unión mística del operador con Dios a través del Cristo glorioso. Esta ascesis espiritual es acompañada en todo momento por una doctrina precisa, la de la “Reintegración de los seres en sus primeras propiedades, virtudes y potencias espirituales divinas”, título de su Tratado que constituía una instrucción reservada a sus discípulos más avanzados.

   A pesar del tiempo transcurrido y de los grandes obstáculos de continuidad, Martines de Pasqually y su obra, la Orden de los Élus Cohens, siguen siendo actualidad y suscitan el mayor interés en el ámbito iniciático. Prueba de ello es el Coloquio celebrado recientemente (18 y 19 de Septiembre de 2010) en Marsella por Serge Caillet con motivo de la celebración del tricentenario de Martines de Pasqually al que asistieron más de doscientas personas de varios países y una decena de ponentes especialistas en la materia.

   Martines se ha convertido en una figura fundamental del iluminismo, marcando para siempre el siglo XVIII y proyectando su influencia hasta nuestros días. Maestro espiritual de Louis-Claude de Saint-Martin y de Jean-Baptiste Willermoz, entre otros, su doctrina ha fecundado corrientes diversas dentro del mundo iniciático como el Régimen Escocés Rectificado y las diversas ramas de las Órdenes Martinistas modernas a través de la obra de Saint-Martin. A partir de 1.943, resurge también un movimiento neo-Cohen que intenta despertar el cuerpo, el alma y el espíritu de la obra del Maestro y que se mantiene muy activo.

    Desde el Grupo de Estudios Martinistas & Martinezistas de España (G.E.I.M.M.E.), hemos venido presentando en los Boletines Informativos diversos artículos sobre la historia de la Obra de Martines y su doctrina. En la presente obra hemos reunido lo publicado hasta la fecha, añadiendo otros documentos de interés, para facilitar al buscador (hombre de Deseo) un volumen que le abra la puerta al estudio y comprensión de este misterio vivo. Dada la escasa o nula bibliografía existente en idioma castellano, creemos que este esfuerzo será agradecido por todos los hispanohablantes, y esperamos en un futuro seguir ampliando nuestro fondo documental. 

GRUPO DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES MARTINISTAS & MARTINEZISTAS DE ESPAÑA
G.E.I.M.M.E.

martes, 7 de diciembre de 2010

SOLEMNE DECLARACIÓN COMÚN DE ÓRDENES INICIÁTICAS REGULARES DE FRANCIA

Algo está pasando en la GLNF de Francia cuando los altos grados realizan esta declaración:


SOLEMNE  DECLARACIÓN COMÚN DE  ÓRDENES INICIÁTICAS REGULARES DE FRANCIA

1- El Gran Priorato Rectificado de Francia

2- El  Gran Capítulo Francés, Supremo Consejo del Rito Moderno para Francia

3- El Supremo Consejo para Francia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado

Declaran:

Que son Órdenes Masónicas Iniciáticas Tradicionales,

 Que son cada una, para el Rito que le concierne, los herederos históricos de los iniciadores de los susodichos Ritos, que continúan practicando en toda su pureza, y teniendo como base los principios fundacionales fuente de su regularidad, a saber, particularmente:

 - Qué trabajan a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo,

 - Qué trabajan en el marco y el respeto de los Landmarks y de la Regla de doce puntos,
 Esto en el marco de sus Constituciones fundadoras.

 Que son cada uno garantes, conservadores, reguladores y protectores de la totalidad de los grados que constituyen sus Ritos, y en particular:

 - Del contenido simbólico, iniciático y espiritual de la integridad de los grados que forman juntos los ritos Escocés Rectificado, Francés  o moderno, así como Escocés Antiguo y Aceptado,

 - De la práctica, por la línea de los Ritos que tienen a su cargo, de conservar y de transmitir el depósito tradicional de una vía de realización espiritual auténtica, fiel a los principios fundamentales de la Orden masónica.

Esto que es recordado, las Jurisdicciones ordinales iniciáticas signatarias afirman solemnemente que estos principios fundacionales de la regularidad recordados más arriba son inmutables e intangibles.

 Qué ellos piensan en toda circunstancia preservarlos íntegramente, y velar por su estricto respeto.

 Que ellos  son y permanecerán vinculados a la pertenencia como masones regulares en el seno de una  Obediencia que debe de ofrecer todas las garantías para el progreso iniciático de los masones en los tres primeros grados.

 Qué comprueban sin embargo la aparición en el seno de la Obediencia de disensiones y derivaciones propensas a enturbiar a los Hermanos bajo su jurisdicción, incluso de tal naturaleza que pudieran conducir a algunos a apartarse de las tradicionales vías espirituales de realización, utilizadas por la Francmasonería,

Qué ellos manifiestan frente a este hecho, una viva inquietud.

 Que escucharon y entendieron  las numerosas llamadas de los Hermanos de sus Ritos que piden su ayuda.

 Desde entonces, las Jurisdicciones signatarias decidieron:

 - Reafirmar solemnemente su diseño común de la vía tradicional de realización espiritual transmitida por la Orden de los Francmasones, en la diversidad de sus Ritos y prácticas, y su apego al  mantenimiento en todos los principios de la regularidad iniciática contenidos particularmente en la Regla de 12 puntos,

 - Concertarse e instaurar entre ellas un grupo permanente de reflexión a los fines de tomar, cuando lo consideraren oportuno y necesario, toda iniciativa para contribuir, en la medida de sus prerrogativas y medios, al respeto y al mantenimiento de la vía tradicional iniciática de la francmasonería, de la letra y del espíritu de sus Ritos respectivos, y de la regularidad necesaria para su práctica.

 Les recuerdan por otro lado a todos los Hermanos colocados bajo su jurisdicción sus compromisos solemnes, y  particularmente:

 - Su deber de defender los principios fundadores tradicionales de la masonería regular, la pureza iniciática de los ritos, así como la práctica escrupulosa de los rituales,

 - Su compromiso en conservar en toda circunstancia la calma y el equilibrio indispensables para un control perfecto de sí, así como un comportamiento ejemplar a los ojos de todos, fundado sobre la búsqueda y el ahondamiento de la espiritualidad y una práctica diaria y efectiva de la beneficencia y el amor fraternal elevado como virtud primordial por la masonería regular.

Hecho en París, 3 de diciembre de 2010


sábado, 4 de diciembre de 2010

ALOCUCION DEL V.M. DE TAU Nº 2 del GPRDH

A  L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:. 

EVOLUCIÓN 

En los Valles de Barcelona, Diciembre de 2010 de la V:.L:. QQ:.HH:.  


Quiénes somos y de dónde venimos:

Nosotros somos un grupo de Hermanos que pertenecen a una logia y a una  obediencia masónica, cristiana y caballeresca que está en sintonía con todos los masones que buscan la Verdadera Luz.

Como hombres caídos que somos hemos estado en contacto con situaciones muy terrenales y también muy alejadas de la pura Divinidad.

Sabemos que hemos vivido momentos muy duros, pero de todo podemos y debemos sacar provecho.  Siempre debemos tener presente que en el reino terrenal se manifiestan los vicios, pero también las virtudes. Acá hay de todo. Debemos aprender a reconocerlas y a ver con el corazón. Ese corazón que en nuestro camino de regreso debe estar siempre por encima de los sentidos, de las emociones, de la mente y del intelecto. Quiero decir: debemos experimentar los sentidos, sentir las emociones, cultivar la mente y desarrollar el intelecto, sí, pero siempre es necesario además agregarle el corazón, el amor y el perdón. Quién no entiende esto se ahogará en sus propios discursos, en sus rencores y quedará detenido en su evolución.

A veces la malicia y los vicios vienen ocultos y pretendiendo, además, esconder actitudes paternalistas y controladoras. Otras veces se presentan disfrazando el despotismo al invocar la justicia y las leyes pero sin compensarlas con la misericordia, provocando de esta manera el desequilibrio que los necios y los ignorantes no quieren o no pueden ver. Y otras veces también, esa malicia y esos vicios se nos presentan ante nosotros en personas que enmascaran sus bajas pasiones, sus egos y sus miserias con acusaciones hacia los demás que resultan falsas, vacías o inmorales. Pero el masón rectificado debe tener moral y diferenciar el bien del mal.

Lo oculto ha sido revelado y ahora podemos elegir nuestro destino habiendo reconocido ya al lobo cuando se disfraza de oveja. Ahora nos toca elegir.

Hemos elegido y pasamos página.

Tratemos de perdonar las ofensas de los demás y que a nosotros nos una el amor, y no solo el espanto frente a lo vivido y frente a las actitudes de quienes nos ofenden (pido perdón a Borges). Pero también debemos buscar en nuestro corazón y reconocer nuestros errores y las ofensas que hayamos cometido.

Solo así podremos iniciar un nuevo camino en la búsqueda de nuestra reintegración, de nuestra evolución, de nuestro intento de reencuentro con la Divinidad.

Si bien estamos aquí alejándonos de las actitudes feas de quienes nos pudieran haber rodeado, también deberíamos reconocer aquellas actitudes igualmente feas que hayamos cometido nosotros. Resultan cargas muy pesadas para nuestro espíritu, y hemos de aprender la lección. Pero insisto, busquemos el lado bueno de las cosas. Sepamos ver el Espíritu Santo en todo lo que nos rodea. Y agradezcamos a Dios por habernos dado la oportunidad de encontrarnos frente a una elección que nos ha marcado para siempre. Y también demos gracias a quienes, intentando obligarnos y conducirnos al error, al imperio de la trampa y del engaño, en realidad (y sin quererlo ellos) nos han marcado el camino a seguir.

Estamos convencidos que aquí  no vamos a perder la ocasión de progresar  y de avanzar.

Dónde estamos y hacia dónde vamos:

Cuando comenzamos algo nuevo pueden invadirnos sensaciones diversas. Resalto, en este caso, la ilusión de todos. Pero también la sensación de paz y amor fraternal. Empezamos a volver a ser felices porque ahora sí todos somos partícipes. Y además, y como siempre debería ser,  dueños de nuestro presente y de nuestro futuro.

Quiero resaltar también la ayuda de Hermanos Rectificados provenientes de otras Órdenes (quiénes con su auténtica fraternidad nos dan el ejemplo al que algunos no nos querían acostumbrar). A ellos nuestro reconocimiento y agradecimiento. Esperamos poder retribuir con creces la ayuda que tan amablemente nos brindan. Gracias.

Tampoco quiero olvidarme de la ayuda de nuestros Hermanos de Madrid y de otros puntos de España. Gracias a ellos también. Nuestras logias no solo han atravesado el desierto, sino que últimamente también paisajes igualmente inhóspitos. Pero aquí estamos, con el espíritu fortalecido y la conciencia tranquila.

En nuestros objetivos está el de avanzar hacia nuestra reintegración y absolutamente alejados de quienes pretendan dividir la Orden Rectificada con argumentos cargados de torpeza, oscurantistas o inquisitoriales.

Además, no solo trabajaremos tratando de conocer y de comprender nuestras ceremonias más a fondo, sino de practicarlas tal y como sabemos o podamos aprender todos juntos. Apegados a nuestros Rituales y Reglamentos, sí,  pero sin intentar adecuarlos a intereses particulares, sean estos religiosos o profanos.

Promoveremos el aumento de grado de aquellos hermanos que trabajen o hayan trabajado correctamente para ello. Y, por supuesto, sin exigir por su parte apoyos incondicionales que permitan a sus superiores cualquier iniciativa inmoral.

Ahora es tiempo de mirar hacia adelante. Hacia una TAU que pueda llevar, a través de sus integrantes, las virtudes masónicas y cristianas al mundo profano.

Que así sea. 


F B
I.O. Eques ab Imaginatio et Voluntatis
V:. M:. de la J:. y P:. Logia TAU nº 2 
Oriente de Barcelona, G.P.R.D.H.